El etiquetado de los platos refrigerados

La etiqueta que acompaña a los platos preparados refrigerados debe presentar de forma clara y comprensible toda aquella información que permita al consumidor tomar decisiones de compra adecuadas a sus necesidades, según lo establecido en el Real Decreto 1334/1999, de 31 de julio, por el que se aprueba la norma general de etiquetado, presentación y publicidad de los productos alimenticios (y modificaciones posteriores).

Según la norma, el etiquetado de los platos preparados refrigerados debe proporcionar la siguiente información: denominación de venta, lista de ingredientes, cantidad de determinados ingredientes, cantidad neta, fecha de duración mínima o fecha de caducidad, condiciones especiales de conservación y de utilización, modo de empleo, identificación de la empresa, lote, lugar de origen o procedencia y otras menciones, así como –de forma voluntaria, a no ser que se incluya alguna declaración nutricional o de propiedades saludables– información nutricional.

A continuación se describen las diferentes informaciones obligatorias del etiquetado:

Nombre del producto o denominación de venta: es la descripción del producto y no se debe confundir con el nombre comercial. A continuación se muestran algunos ejemplos:

Tortilla de patata con cebolla

Ravioli cuatro quesos

Pinchitos a las finas hierbas

Berenjenas rellenas

Lista de ingredientes: su localización en el etiquetado es sencilla, puesto que debe ir precedida de la palabra “Ingredientes”. Se identifican los ingredientes presentes en el producto, en orden decreciente de peso. A continuación se muestra un ejemplo:

Ingredientes: patata, huevo pasteurizado, aceite de oliva, sal y especias

Cantidad de determinados ingredientes: en el nombre del producto o en la lista de ingredientes de ciertos productos se especifica el porcentaje de alguno de los ingredientes. Según la normativa, todos aquellos ingredientes que figuren en la denominación de venta o se destaquen mediante imágenes o palabras en el etiquetado y sea esencial para definir el producto y distinguirlo de los que pudiera confundirse, deberán cuantificarse. A continuación se muestra un ejemplo de cuantificación en la denominación de venta:

Lasaña de pollo (19%)

Cantidad neta: cantidad de producto que hay en el envase (expresado en unidades de volumen para líquidos y en unidades de masa para los demás productos).

Fecha de duración mínima o fecha de caducidad: en platos preparados refrigerados muy perecederos, se indica la leyenda Fecha de caducidad y, a continuación (o bien, donde señale la referencia al lugar en que se muestra), el día y mes para su consumo límite. En los demás casos, se expresa la leyenda Consumir preferentemente antes del.

Condiciones especiales de conservación y de utilización: se indican todas aquellas condiciones que sean imprescindibles para una buena conservación y utilización del producto. A continuación se muestran algunos ejemplos:

Mantener refrigerado entre 0ºC y 4ºC

Una vez abierto, conservar un máximo de 3 días en refrigeración

Modo de empleo: se indica el modo de preparación del producto para su óptimo consumo. Esta información es muy importante para los platos preparados refrigerados, ya que el consumidor debe conocer cómo debe preparar el producto en el hogar. A continuación se muestran algunos ejemplos:

Calentar en el microondas durante 1,5 minutos, perforando la parte superior del plástico

Freír durante 2-3 minutos, hasta dorar

Identificación de la empresa: se indica el nombre, la razón social o la denominación del fabricante o el envasador o el vendedor establecido en la Unión Europea y en todo caso el domicilio.

Lote: indicación que permite identificar la procedencia de ese producto alimenticio.

Lugar de origen o procedencia: los productos alimenticios no originarios de la Unión Europea deben especificar su origen.

Otras menciones, por ejemplo:

Envasado en atmósfera protectora

Sin gluten: según el Reglamento 41/2009, los productos podrán indicar Sin gluten si el contenido en gluten es inferior a 20 mg/kg.

Información no obligatoria: cada vez más se incluye información nutricional en el etiquetado (valor energético, proteínas, hidratos de carbono, grasas, etc.). Esta información es voluntaria, a no ser que se incluya alguna declaración nutricional (por ejemplo, bajo contenido en grasas, rico en fibra, bajo en sodio, etc.) o de propiedades saludables, y entonces sí se debe especificar.

Desde la Asociación Española de Elaboradores de Platos Refrigerados se promueve el uso del esquema de etiquetado nutricional de Cantidades Diarias Orientativas (CDO) de la Confederación Europea de Industrias de Alimentación y Bebidas (CIAA). Este esquema proporciona una información básica con la que poder valorar la contribución de un alimento concreto en el conjunto de la dieta.