Los platos refrigerados como integrantes de una dieta equilibrada

Existen muchas formas de alimentarse pero sólo una de nutrirse. A menudo, no somos suficientemente conscientes de la finalidad de la alimentación, que no es otra que la nutrición del organismo. La alimentación es un proceso voluntario a través del cual las personas ingerimos sustancias aptas para el consumo más o menos modificadas con técnicas y procesos culinarios, introduciéndolas en la boca, masticándolas y deglutiéndolas. Una vez acaba esta fase, empieza la nutrición que es el conjunto de procesos involuntarios mediante los cuales el organismo recibe, transforma y utiliza las sustancias nutritivas proporcionadas a través de los alimentos ingeridos.

Actualmente, del tiempo que se dispone, se aprovecha para salir a dar un paseo, hacer deporte, compartir con los amigos o ir al cine…, pero en raras ocasiones se aprovechan estos momentos para cocinar. Hace unos años, la tradición culinaria estaba mucho más arraigada y a ella se dedicaba mucho tiempo.

En consecuencia, las preparaciones culinarias en el hogar se decantan hacia la sencillez y la rapidez y es menos habitual la preparación de recetas elaboradas, dejándolas para ocasiones especiales.

En respuesta a estos cambios, y para poder seguir disfrutando de ciertos platos evitando el proceso de elaboración, encontramos en los lineales de los supermercados los platos preparados refrigerados, que son aquellos productos crudos, cocinados o precocinados, conservados a temperatura de refrigeración y dispuestos para ser consumidos directamente o tras una simple preparación en casa.

Hoy en día la oferta de platos refrigerados es muy amplia y en los lineales de refrigeración se ofrecen las más variadas opciones: pizzas, platos a base de carne (pollo asado, estofados, croquetas,…), platos a base de pasta (ensaladas, lasaña, canelones, fideuá,…), platos a base de arroz (ensaladas, paella,…), platos a base de legumbres y otras preparaciones culinarias como empanadas, quiches, tortillas, roscas, gazpachos, cremas, bocadillos,…

 
¿Con qué frecuencia consumes platos refrigerados?